La salud de la cabeza a los pies

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Tenemos un cuerpo compuesto por aproximadamente 72.000.000.000 de células.

Las hay con diferentes funciones: algunas se contraen y expanden y forman los músculos, otras transportan oxígeno y conforman parte de la sangre, las hay que se mineralizan y componen los huesos y así transmisoras de electricidad, des-componedoras de alimentos, transportadoras de diferentes sustancias químicas, de unión, de reservar energía, de proteger, de aislar, reproductoras y muchas más. En total se cree que tenemos más de 200 células diferentes. Cada célula está gobernada por el cerebro. Es el que le indica cuándo, cómo, cuanto, donde y con quién actuar. Estas órdenes las da el cerebro de manera autónoma y/ o a voluntad nuestra. Por ejemplo, la orden que hace que el corazón lata es automática e independiente (salvo entrenamiento específico y especial), en cambio para sujetar algo, el individuo mueve la mano y los dedos y provoca la contracción de determinados conjuntos de músculos a su voluntad y decisión. Al conjunto del funcionamiento cerebral podemos llamarlo mente. La mentalidad está conformada por el pensamiento, los recuerdos, las creencias, los valores (estos dos últimos creados y desarrollados desde nuestro nacimiento como “herramienta” de organizar la información que nos ofrece la vida), los deseos, la voluntad (hay quién le llama vitalidad) y más “cositas”; y nuestra forma de percibir un estado mental es mediante las emociones. Las emociones son nuestro mecanismo de percepción de una experiencia determinada ya sea actual o pasada, real o imaginaria, propia o ajena. Digamos, para entenderlo mejor, que las emociones son la manera que tenemos de darnos cuenta de cómo va nuestro mundo. Ya que el mundo es una cosa y el color con el cual lo vemos, otra.

Los hechos, las experiencias que vivimos están absolutamente determinados según la forma en que cada cual las interpreta y las vive emocionalmente y cuando se sobrepasan nuestros umbrales de tolerancia emocionales, el cerebro y todo el sistema neurológico busca una solución. Esta solución puede ser una enfermedad física, conductual o psíquica.

En este libro intento arrojar luz sobre este método que “utiliza” la información que nos da el cuerpo por medio de los síntomas de las enfermedades y busca en las experiencias emocionales que pudieron provocarlos.